El certificado tiene una validez de tres años, pero no es un trofeo estático. Durante ese período se realizan auditorías de vigilancia anuales que verifican que el sistema se mantiene y mejora; al cierre del ciclo, una recertificación renueva la confianza.
El ritmo del ciclo
Año uno: la certificación inicial. Años dos y tres: vigilancias que revisan partes del sistema y el seguimiento de hallazgos. Fin del ciclo: recertificación, más integral. Cada instancia espera ver un sistema vivo, no uno que se reactiva la semana previa a la auditoría.
Las organizaciones que mantienen el sistema funcionando entre auditorías llegan sin estrés; las que lo abandonan acumulan hallazgos que reaparecen agravados.
Para llevarse
- El certificado dura tres años con vigilancias anuales.
- Cada instancia espera un sistema vivo, no reactivado a último momento.
- Mantener el sistema entre auditorías evita acumular hallazgos.

